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miércoles, 12 de junio de 2013

Experiencia "Mocito feliz"

Dos meses después de contactar por primera vez con el Mocito feliz e iniciar la marcha en este docudrama y pasada una semana desde la publicación de nuestro trabajo en Youtube (abajo), con más de 1.800 visitas hasta la fecha. Os escribo de parte de todo el grupo en Perdidos en la UMA para que veáis no sólo nuestro docudrama, aquellos que no lo hayáis hecho ya, sino también para hacer memoria de esta experiencia tan dura pero a la vez tan enriquecedora, a nivel personal y profesional.



PRE-PRODUCCIÓN

Nos encontramos con un esquema base y un par de problemas que ponían en jaque nuestro trabajo. Por un lado, el esquema a seguir parecía sencillo (presentación del personaje, presentación del tema, así como mostrar su afición particular, su día a día, alguna que otra anécdota y una reflexión de futuro). Hasta ahí bien. Los problemas vinieron precisamente de esa estructura y las características “profesionales” de Enrique. Os cuento. El género docudrama se puede aplicar a cualquier persona, sea conocida o no, siempre y cuando se muestre por un lado la faceta profesional y una afición particular, por otro, del personaje en cuestión (Ej: Pepe es funcionario de prisiones y en sus ratos libres juega al tenis). Pero, en el caso del Mocito ¿ser “chupacámara” era su afición o su profesión? Si Enrique trabajaba en algo y tenía como hobby dar regalos a los famosos a las puerta de los juzgados, no había problema, pero si se ganaba la vida saliendo en TV detrás de los famosos, no podríamos seguir ese esquema porque nos faltaría su afición (y no pensábamos que Enrique jugase al padel, precisamente). Quedaba poco tiempo, ya habíamos hablado con Enrique y estaba muy ilusionado, pero él tampoco nos lo dejaba claro, así que decidimos seguir la marcha esperando conocer la respuesta sobre algo que mucha gente se pregunta cuando lo ve, ¿cómo se gana la vida Enrique?

PRODUCCIÓN


Día de la sentencia de la Pantoja en los juzgados de Málaga

Aprendimos mucho y nos lo pasamos genial, conocimos el despliegue de medios en un acontecimiento público en los juzgados de Málaga y pudimos tratar con reporteros de diferentes medios como los que aparecen en nuestro trabajo, con profesionales que no comprendían la labor del Mocito y otros que lo admiraban profundamente. Mientras tanto nosotros seguíamos intrigados ¿ganaba algo él por hacer eso? (Si queréis saber más de este día pinchad aquí o aquí).


Día de su entrevista en casa

Conocimos la parte más cómica de Enrique con sus popurrís variados, sus chistes y sus anécdotas, pero sobre todo conocimos su lado más íntimo, llegó incluso a confesarnos que tenía una minusvalía sin necesidad de preguntarle y con ello sin pretenderlo salimos de dudas ¡nuestros problemas de base se solucionaron! Esto hizo que descubríesemos al Enrique detrás (que no tras)  las cámaras y a Conchi, su madre, que nos abrió las puerta de su casa encantada y nos brindó la oportunidad de saber aún más de su hijo. Sin duda, una persona admirable, sin la que nuestro trabajo no sería igual.

Día en el centro de Málaga

Cada día con Enrique es un mundo. El mocito es un fenómeno social y ese día lo comprobamos nosotros mismos, sólo bastó situarnos cerca de la claqueta gigante con motivo del festival de cine de Málaga de la plaza  de la Constitución, para que Enrique montara un auténtico show con sus admiradores. Nos reímos mucho y descubrimos qué opinan los malagueños del Mocito, para algunos Enrique había inventado una profesión nueva, para otros era un personaje entrañable y otros se quejaban y querían que se dedicase a otra cosa.  Una vez entrada la noche fuimos a un pub (“Machín”) y prosiguió la fiesta con el Mocito, nos cantó sus popurrís (de nuevo), le entrevistamos y le preguntamos por los famosos a los que seguía, ¡incluso por Ángela Merkel! (Sí, así de aleatorio), aunque no sabía quién era la canciller alemana nos confesó que le gustaría salir detrás de otro mandatario, del El Papa. Lástima que todos esos momentos nos lo hayamos podido incluir para no desviarnos del tema, ¡quizás algún día os lo enseñamos! Más aquí.


POS-PRODUCCIÓN

Tratar con Enrique no fue tarea fácil y muchas veces teníamos que saber encaminar muy bien las entrevistas, pero pese a eso conocimos la parte cariñosa y entrañable de Enrique. Todo ello, no fue nada comparado con la tarea de posproducción en la que nos encontramos con muchísimas horas de grabación y muy pocos minutos para sintetizarlo todo. Pasamos dos semanas, día y tarde sin parar, para ordenar, cortar y sincronizar audios de cada uno de los días de grabación. Sin embargo, después de esta maniobra pesada, en tan sólo dos días lo teníamos todo montado. La tarea complicada fue  conocer cuáles iban a ser los cortes exactos que guiaran nuestra narración, seleccionar qué imágenes se adecuaban más a las selecciones finales y organizar cómo iba a aparecer todo, un verdadero trabajo de chinos con tanto material, pero se nos hizo muy ameno tratándose de editar al Mocito.

En definitiva, no ha sido tarea fácil, pero el esfuerzo ha merecido la pena. Hemos conocido a un personaje, un fenómeno social, a nivel personal que nos ha servido también para darnos a conocer gracias a nuestro trabajo a través, por ejemplo, de la llamada inesperada de Onda Azul Radio. Sin más, abajo os dejo con la entrevista donde descubriréis muchas cosas de nuestro proyecto. Mientras tanto nosotros seguiremos pensando en proyectos nuevos, dentro o fuera de la Universidad, que poco a poco nos vayan auto-configurando como profesionales, porque en definitiva, en nuestra profesión, lejos de ser universitarios sin más, somos autodidactas y deseamos seguir arrebatando experiencias como esta. Cada vez más, y mejores. 


(En los estudios de Onda Azul con los locutores Celia Bermejo, arriba izda., y Antonio Ismael, abajo izda.)




@Kalimero2

martes, 23 de abril de 2013

¿Quién es el Mocito feliz? Su cara A

Si hablamos de Enrique Jiménez, pocos conoceréis de quién se trata. Sin embargo, si decimos “El Mocito feliz” la cosa cambia, ¿o quizás no?. Es probable qué si sabéis algo sobre este carismático malagueño sea por su afición de “chupa-cámara”, yendo y viniendo detrás de “famosillos” del corazón en televisión. Pero, ¿qué se esconde detrás de este personaje tan singular? ¿Quién es Enrique Jiménez?, ¿y el Mocito feliz?, ¿Qué le motivó a tener esta peculiar afición?

Pronto podréis saber más del Mocito personaje, pero sobretodo persona. Mientras tanto os dejamos con un avance  sobre su cara más popular, la cuál podréis descubrir pronto aquí en el docu-drama “Enrique, el mocito feliz”.


Calimero Matas
@kalimero2

martes, 16 de abril de 2013

La cara oculta de la sentencia de la Pantoja

Hoy, después de siete años, Isabel Pantoja, Julián Múñoz y Maite Zaldívar han sido sentenciados en los juzgados de Málaga y nosotros estábamos allí para hacer un docudrama sobre el Mocito Feliz que pronto podréis ver aquí donde mostraremos el lado más humano del Mocito. Mientras tanto os dejamos con un documento sobre aquello que los medios no querían que se supiese, sobre la cara B de este día tan tenso vivido en los juzgados de Málaga. No estamos hablando del desmallo de la Pantoja, sino de la indignación de algunos de los presentes a las afueras de los juzgados.


¿Y tú?, ¿Con quién estás de acuerdo? ¿Con el Mocito que defiende la inocencia de la Pantoja o con la mujer que la llama choriza y opina que la justicia es una mierda? ¿Es justa la indignación de la mujer contra el Mocito?, ¿Todos los españoles vivimos del cuento?, ¿Son diferentes las penas para los casos mediatizados o la justicia actúa con la misma vara de medir? ¿Los medios sólo muestran lo que les interesa o hay pluralidad de opiniones? Se abre el debate.


Calimero Matas
@kalimero2

lunes, 25 de marzo de 2013

[Actualidad] Lo que digan los vecinos, está de más

No sé si habrá llegado a vuestros ávidos oídos o a vuestros atentos ojos lo nuevo de nuestros vecinos franceses. El gobierno  de Françoise Hollande quiere llevar a cabo desde octubre una ley a favor del matrimonio homosexual. Hasta ahí bien, parecía que nuestros vecinos se modernizaban, pero las protestas en contra de este ‘affair’ de estado (nótese la ironía) no tardaron en llegar y parece que han tenido culmen ayer, domingo, en la capital francesa.


300.000 personas según la policía o 1.400.000 según los organizadores. En esto nadie se pone  de acuerdo. Lo que si es cierto que mucha gente se ha manifestado contra el matrimonio gay, exigiendo al presidente socialista que se encargue de “asuntos económicos y deje en paz a las familias” al grito de “no toques el matrimonio, ocúpate del paro”. Es aquí donde empieza lo paradójico. ¿familia? ¿matrimonio? ¿Qué entienden los franceses por ‘familia’? A los homosexuales siempre se les tacha de “promiscuos”, ¿será por esto por lo que no les dejan casarse? O ¿quizás va en contra de la naturaleza? Natural es que tengamos que remontarnos décadas atrás para encontrar algún presidente francés leal a su pareja; sin ir más lejos el expresidente Sarkozy, divorciado de su primera mujer por diversas infidelidades o Jacques Chirac su predecesor más de lo mismo o François Mitterrand su pre-predecesor el cual tenía una familia entera oculta a la sociedad y a su propia mujer. Parece que el nuevo lema que se tercia después de la revolución francesa ha pasado a ser “Liberté, égalité, infidelité” y las revoluciones ahora vienen de un pueblo aún más añejo que el de hace unos siglos a meterse en asuntos que incumben sólo a una minoría al nombre de 'Manif pour tous' (Manifestación para todos), pero, ¿todos?, ¿quiénes sois TODOS? ¿Aquellos de la derecha y la ultraderecha que os camufláis en una manifestación casualmente “apolítica” (otro dato curioso) en contra de las minorías? En fin.

Tengo que decir que las revueltas contra el matrimonio gay, me han pillado en París pero, por fortuna, no las he presenciado. Es la segunda vez que vengo y París es una ciudad que me encanta. Sin embargo, todavía no consigo encajar  cómo una ciudad cosmopolita, bohemia, multicultural, no conoce aún la palabra igualdad. Parece que la ciudad del amor (heterosexual, por supuesto), tan diversa y tan plural, va a tener que esperar algunos años para que la cuna del arte sea también la cuna de la tolerancia.